Al italiano lo conocí en julio? de 1871, cuando yo era soldado en la commune de paris. En el momento que estabamos más exhaustos, Enrico nos ayudó con alimento, para todo el batallón. Pensé que era carnicero, despues supe que habia sido cofundador del banco de paris, un comprometido politico y economista que sin dejar de ser italiano, ahora era frances, Henri Cernuschi.
Lo volví a ver en octubre, en el puerto de Le Havre, cuando Francia se había rendido y los puertos estaban llenos desbordandose hacia inglaterra. Las carrozas y los caballos apenas se escuchaban entre el silencio de los viajeros asustados.
Cernuschi en cambio, estaba buscando los caminos para japon y china, y su musica interior era alegre, al borde de la aventura. Mientras esperaba a su compañero de viaje, Duret, Improvisamos una tertulia, nos sentamos en su equipaje y me mostró un libro en japonés, ilustrado con imagenes a color de un mundo flotante, le pregunté cómo había aprendido sobre Japón y me dijo:
Donde Madame Desoye.
Note que sus ojos eran verdes, muy claros, y que no iba a lo desconocido.
dijo: Cruzaré dos mares, el atlantico y el pacífico, llegare en dos meses a Japón.
Aunque fue un poco menos cuando de noche llegó a Yokohama.
Comentó: Antes, las velas se batian, ahora, un barco a vapor negro de humo no se ve en una noche sin luna.
Llego Duret y juntos tiraron al mar los traumas de la guerra, y se embarcaron en una misión de paz, a conocer el arte de un mundo redondo. Primero Liverpool, de Liverpool a Nueva York, de N.Y. a San Francisco y desde allí a Japón, China y más allá siguiendo una ruta de circumbalación.
Nos despedimos en el muelle. Antes de partir me invitó a la exposicion de arte que realizaria a su regreso. Con admiracion vi el barco a vapor desaparecer, imagen que volvio a mi memoria cada vez que en paris espere que se abrieran las puertas de su villa italiana en la avenida velazquez, en Paris.
Por todos los mares, reinos e imperios que recorrió, regreso a su casa de Paris con el museo Cernuschi meciendose en valijas trasnoceanicas.
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Casi todos volvieron en algun momento y nuevos llegaron. Cernuschi regresó de una vuelta al mundo y el valor de su compromiso fue premiado.
En julio de 1873 desembarcó al arte asiático en el Primer Congreso Internacional de Orientalistas. Cernuschi formó parte de un equipo dirigido por Leon de Rosny que logro reunir especialistas de todo el mundo, para dedicarlos en especial a los estudios japoneses. Cernuschi participó en los meses de organización del congreso y celebró con una exposicion de arte asiático de su colección.
Un ambiente muy masculino, pero habia mujeres en la audiencia y exponiendo sus avances, como Clemence de Royer¿¿ . Judith Gautier habia recien publicado un libro de poemas chinos que varios en esa aula poseían. Entre los presentes circulaban conversaciones sobre Isabella Bird, de Inglaterra, la mas aventurera.
Mujeres y hombres, que sembraron el japonismo entre los adoquines de europa se reunieron en un salón.
De un salón a otro escuché su historia del viaje al interior de China, de Tianjin a Pekin decía. Seguí su voz y vi un enorme buda. De cuatro metros o más.
Y entonces me habló: Estuve sentado en las piernas de un buda de piedra cinco veces mas grande que este, como traer una montaña?
entendí que la montaña era el congreso, era verano y me senté junto a una ventana. El pintor Eduoard Manet se sentó a mi lado, venía a ver con sus propios ojos, lo que su amigo Duret le escribía en cartas enviadas desde asia. Descripciones de sorprendentes bronces y arte de extremo Oriente.
Bronces de dos mil años de antiguedad,. La pátina del tiempo en estas ofrendas fúnebres escondian dragones, tigres.
En el centro, Imagenes del budismo; una pagoda de un metro, estelas de piedra tallada de dos metros, la escultura de el gran y la abstraccion del arte ceramico organizado en los cuatro muros.
Grandes pinturas de flores y pajaros, japonesas y chinas sobre seda y papel.
Un dragon mecánico
